Espera en el tiempo

«Espera en el Tiempo» tiene algo de visión científica y mucho de ensoñación poética.

En esta serie, los personajes que han acompañado a Roberto Orallo a lo largo de los años aparecen ahora detenidos, contenidos en estructuras geométricas —sólidas o planas— que los envuelven y los suspenden.
Sus perfiles, difusos, oscilan entre la opacidad y la transparencia, como si habitaran un estado intermedio de la materia. Permanecen en el corazón de la forma, reducidos a lo esencial, como cuerpos que han dejado de transitar para quedar en espera.

Las escenas surgen en espacios cotidianos —un paseo, un parque cercano al estudio—, pero transformados en territorios suspendidos. En ellos, las figuras dialogan sin voz: la presencia sustituye al sonido, y el vínculo se construye desde la quietud.
A veces, otras presencias llegan desde un lugar oscuro y lejano. Se aproximan sin ruptura, se integran lentamente, acompañan el recorrido. El tiempo no avanza: se dilata. El gesto no concluye: permanece.
La serie propone así una reflexión sobre la condición humana como tránsito detenido:
una espera sin urgencia, un instante expandido donde pasado y futuro conviven,
y donde todo parece estar a punto de suceder —o de despertar.